
El proceso. Corre en la Corte Suprema de Justicia, con intervención del Ministerio Público, y termina en examen, juramento; y la Carta en tu mano, el mismo día.
Lo que la Carta da. Dejás de ser extranjero admitido y pasás a ser paraguayo: cédula de paraguayo, pasaporte, fin de las renovaciones de Migraciones.
Viene sola, dos años después de la Carta (Constitución, art. 152). Sin nuevo proceso: nacen los derechos políticos, votar y ser votado.

Dicho antes de que contrates, no después.

Temporaria, permanente, cédula. Corren en Migraciones, con requisitos objetivos y plazos de ventanilla.
Proceso concesivo ante la Corte Suprema de Justicia, con el Ministerio Público interviniendo y el Presidente de la Corte decidiendo. El Estado concede, no sella. Otro rito, otro equipo, otra conducción.
El certificado de Migraciones necesita probar tres años de admisión permanente. El reloj de la temporaria no entra en la cuenta.
La vida sucede en el Paraguay: es lo que los abogados llaman arraigo. En esos tres años, ausentarse más de 3 meses en un año tira abajo el requisito.
Ejercicio regular de actividad (RUC, IPS, patente comercial, estudio o título) y antecedentes limpios en los dos países, apostillados.
Examen en castellano o guaraní sobre historia, geografía y Constitución; y el juramento ante la Corte.
El vínculo real no se declara: se comprueba. El Ministerio Público pide prueba de lo que alegás: RUC activo, declaraciones al día, IPS, empresa con movimiento, inmueble, familia. Es el mismo material que la Res. 407/2026 ya exige en la permanencia: quien mantuvo la contabilidad viva llega acá con el legajo medio listo.
Sos nacional paraguayo: cédula de paraguayo, pasaporte propio y el fin de las renovaciones de Migraciones.
La ciudadanía viene sola (Constitución, art. 152): derechos políticos, sin nuevo proceso, sin nuevo pedido.
La nacionalidad de naturalizado se pierde por ausencia injustificada del país por más de 3 años, declarada judicialmente. El vínculo que te trajo hasta acá sigue valiendo más adelante.
Análisis especial aprobado. Los US$ 449 se vuelven crédito integral en el proceso, por 30 días.
Pruebas armadas, protocolo en Asunción. Vos presente, el abogado al lado, declaración jurada firmada.
Corte y Ministerio Público respondidos en plazo. Avance en la aplicación, sin que preguntes.
Examen, juramento, y la Carta el mismo día. Nacionalidad en la mano. Dos años después, la ciudadanía viene sola.
Mejor saberlo ahora que descubrirlo en el medio del proceso.
Los juramentos suceden pocas veces por año, y el ritmo es de la Corte. Quien te promete un trimestre está vendiendo un problema con sello.
Quien nunca vivió en el país no sobrevive al Ministerio Público: pedido de comprobación no subsanado cierra el proceso. El vínculo real no se fabrica en la víspera.
El examen es en castellano o guaraní, sobre historia, geografía y Constitución; y hay presencias obligatorias. Reprobar, no jurar o no presentarse tira todo abajo. Por eso te preparamos antes.
El abogado propio de Romper es brasileño, con diploma validado en el Paraguay, no un estudio tercerizado. Conoce el proceso por los dos lados: el del país que concede y el del inmigrante que pide. Conjunto probatorio armado por quien hace esto todos los días, y vos preparado antes del examen y del juramento. Sin sorpresas en sala.
Las dudas reales de quien llega a esta página.
El fin del camino de dos años, y la foto del día en que la Corte Suprema aprobó.






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